domingo, 7 de julio de 2019

Viernes 5 de Julio

Diario de un aventurero de Picos: Quinto día...

Esta noche no he podido pegar ojo, he soñado una y otra vez que era el plato principal en un banquete de gigantes, eso de ir hasta una marmita... Bueno, digamos que no me convence mucho... Por fin parece que el buen tiempo acompaña, hace mucho calor y aprovechamos la piscina todo lo que podemos... Creo que hoy con la excepción de la visita a los gigantes, tenemos bastante tiempo para disfrutar de la piscina. Cómo bien dicen los monitores, aprovechad, que el sol dura poco...

Hoy ha amanecido con alguno de niebla pero ya desde bien temprano el sol se ha dejado ver. Hemos aprovechado el día completo en la piscina, intercalando algunos juegos rápidos para evitar el aburrimiento. Sin embargo, la piscina ha sido la gran estrella, puesto que apenas se había podido utilizar con anterioridad y menos con el día tan soleado y caluroso.


  
Un par de grupos se han ido de excursión a la Olla de San Vicente, una ruta de unos 45 minutos de duración que termina en una marmita de gigante. La senda discurre paralela al río Dobra, un pequeño río salmonero que desemboca en el río Sella y se atraviesa un magnífico bosque de ribera con alisos, sauces, avellanos, fresnos y un sinfín de especies vegetales. Además, en el transcurso de la senda es muy común ver pasar al martín pescador, un pequeño pájaro de colores brillantes (azul y amarillo) que vuela a gran velocidad por encima de las aguas del río, alimentándose de pequeños insectos. La ruta termina en una marmita de gigante, una formación geológica originada en la época post - glacial debido a la erosión de las piedras y los guijarros contra el lecho del cauce del río.


 

 

 



 


Después del día tan caluroso e intenso, hemos realizado una velada relajada para los medianos y pequeños en forma de Feria Medieval con diferentes puestos de actividades. Mientras que para los mayores se ha hecho Furor, una competición entre chicos y chicas con canciones.

 
 


¡Ha sido genial! La mejor excursión de la semana, casi mejor que el descenso del Sella. Era una ruta un poquito larga, de unos 45 minutos, siempre cerca del río. Y al final, tras unos árboles, nos encontramos con un lago enorme de aguas cristalinas! Pudimos tirarnos desde unas piedras al agua!! Estuvo genial, incluso estando el agua muy fría! Ahora una velada tranquila, una feria para divertirnos en diferentes puestos...


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